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miércoles, 30 de marzo de 2016

Alquimia en la Antigüedad

Mundo Moderno y Sabiduría Antigua. Parte 7.


La Alquimia es la base de la Química moderna, pero también el arte de la transmutación de los metales, especialmente focalizado en la “fabricación” de oro a partir de otros metales básicos, y fue objetos de muchos estudios tanto en Oriente como en Occidente.

Oro alquímico
El oro alquímico fue el sueño dorado



Los eruditos de muchos siglos creyeron que los elementos químicos eran estables y que no podían transformarse; éste era uno de las razones por las que los alquimistas fueron tachados de charlatanes e idiotas. El físico inglés Rutherford echó esta teoría por tierra dando la razón a los alquimistas en el año 1919 cuando transmutó nitrógeno en oxígeno e hidrógeno al bombardear al primero con helio. Fue la primera transmutación “oficial” de la ciencia moderna.

Teniendo en cuenta el gran costo en materiales que conllevaba un laboratorio alquímico, se puede considerar que era absurdo realizar tamaña inversión de dinero, tiempo y salud, si no tenían una esperanza de alcanzar resultados materiales positivos en sus experimentos. Y si no obtenían beneficios, ¿cómo podían mantener esas instalaciones tan caras?
Es verdad que hubo muchos fracasos y abandonos a lo largo de los años, pero el número de individuos que persistieron en su “quimera” fue sorprendentemente alto.

En torno al año 300 de nuestra era el emperador romano Diocleciano promulgó en Egipto un edicto en el que ordenaba que fueran quemados todos los libros que trataban sobre “el arte de fabricar oro y plata”, lo cuál demuestra que dicho arte existía.
Este es el mismo emperador que ordenó destruir todos los lugares de culto cristiano, así como todos sus libros y todos sus seguidores.
El decreto contra la Alquimia y sus practicantes era de la misma clase, y posiblemente la existencia de oro producido artificialmente era considerada tan real como la presencia de cristianos.
El motivo para semejante actitud frente a la Alquimia no es difícil de entender. Diocleciano entendió perfectamente que el oro es poder. Un alquimista capaz de fabricarlo con costes inferiores al natural podía convertirse en una amenaza para el Estado y para su Economía. Un hombre así era capaz de comprar terrenos, e incluso funcionarios.
A modo de ejemplo citaremos el caso del millonario Didio Marco, que era guardia pretoriano, y compró todo el Imperio por una cantidad de 35 millones de dólares actuales, aunque pronto fue decapitado por el emperador Septimio Severo.

El templo de Ptah, en Menfis (Egipto) poseía fundiciones de acuerdo a las informaciones proporcionadas por el alquimista Zósimo (año 300 de nuestra era). El dios Ptah era considerado como el protector de los alquimistas.
De hecho las nombres de Química y Alquimia provienen ambas en su origen de la palabra egipcia Khemt.

En el siglo VIII el árabe Jabir (Gener) sistematizó los conocimientos alquímicos de la época provenientes de Egipto y por eso es considerado como el padre de esta ciencia. Pero también hay que señalar que Jabir figura en la historia de la Química moderna.

Otro hecho importante a tener en cuenta a la hora de hacer una aproximación a la Alquimia es su gran extensión geográfica. Fue conocida en China, la historia de Chia la menciona en el año 133 antes de J.C.  Pero aún más antiguo es el Tratado de elixir refinado en nueve calderos que fue hallado en una caverna por Chang Tao-ling, que estudio en a Academia Imperial de Pekín. Se cree que este Tratado fue hecho por el propio Emperador Amarillo (siglo XXVI antes de J.C.)

En la China del año 175 antes de J.C.  se promulgó una ley contra la práctica de la falsificación del oro mediante métodos alquímicos. Esto nos prueba que la Alquimia debió de tener una existencia mucho más larga de la que podamos imaginar si llegó a convertirse en un problema para el erario del Imperio, y además prueba también que la producción debió de ser lo bastante alta como para que el gobierno central sintiera miedo.

La opinión mayoritaria de los alquimistas de Egipto, India, China y Europa Occidental era que el mercurio y el azufre tenían grandes propiedades para la transmutación. Esta unanimidad resulta cuando menos extraña si tenemos en cuenta las largas distancias que hay entre esos países, sobre todo en aquellos tiempos.


Si tenemos en cuenta que el hecho de fabricar oro artificialmente colocaba a sus practicantes en una situación más que delicada a causa de envidias, malicia, saqueos y la propia inquina del poder gubernamental, es normal que los alquimistas utilizaran un lenguaje oscuro y metafórico en sus textos. Más aún si se era un alquimista europeo en tiempos de la Inquisición que como todos sabemos no se andaba por las ramas.

A pesar de todo esto, durante el siglo XIII y XIV, la Alquimia se difundió tan ampliamente que atrajo la atención de otro enemigo poderoso, el Vaticano. Esta ciencia fue prohibida en la bula Spondent Pariter del Papa Juan XII en el año 1317, que condenaba a los alquimistas y ponía además altas multas a los estafadores que se lucraran con los negocios de la transmutación.

Si al Alquimia llegó a Europa entre los siglos VIII y XI fue gracias a sabios árabes como Jabir, Al Razi, Farabi o Avicena (Ibn Sina), y a los que a través de sus viajes trajeron con ellos costosos libros y manuscritos que versaban sobre este tema.

El rey Enrique IV de Inglaterra promulgó un acta en el año 1404 en la que declaraba que la multiplicación de los metales era un crimen contra la Corona. Debemos señalar que en esa época ocurrían la Guerra de los Cien Años y la Revolución de los Campesinos. Un rey con tanta necesidad de dinero no debía sentirse muy inclinado a perder esa fuente de financiación para sus empresas.
Al mismo tiempo, ese mismo rey otorgó permiso a John Cobbe y a John Mistelden para practicar “el arte filosófico de la conversión de los metales” para producir oro que era utilizado en al acuñación de monedas. Este permiso fue aprobado por el Parlamento. Esto demuestra que la realeza no toleraba la fabricación de oro alquímico, a no ser que fuera su propio Tesoro el destinatario del mismo.

Es muy significativa también la derogación en 1688 (más de dos siglos después) del anterior permiso por parte de Guillermo y María de Inglaterra. “…desde la elaboración del susodicho decreto diversas personas han llegado a una gran habilidad y perfección en el arte de fundir y refinar metales…”.
El Acta de Casación decía que los ingleses debían partir a países extranjeros para ejercer “ese arte filosófico” con gran pérdida del reino, por lo que “todo el oro y la plata que hubieran obtenido gracias a ese arte” debía volver al Tesoro de Sus Majestades sito en la Torre de Londres.

En el Departamento de Monedas y Medallas del Museo Británico de Londres se exhibe una bala de oro alquímico con la siguiente leyenda (sic): “Oro fabricado por un alquimista a partir de una bala de plomo, en presencia del coronel MacDonald y el doctor Colquhoun, en Bupora, en el mes de octubre de 1814”.

Johann Helvetius, médico del príncipe de Orange en el siglo XVII, tenía fama de haber triunfado en la transmutación de los metales. El inspector general del Tesoro de Holanda, de nombre Porelius, tomó un trozo de oro alquímico y lo llevó al joyero Brechtel para peritarlo. El resultado fue que después de la transmutación había cinco gramos más de oro que antes de la prueba.

¿Qué es la transmutación de los metales?

El plutonio es un elemento que no existe en la Tierra, pero que puede ser creado por los físicos nucleares. Esto es transmutación.
Transformar el mercurio en oro significaría cambiar la estructura atómica del mercurio, su número de electrones con sus órbitas, y su número y posición de protones y neutrones que es lo que determina a un elemento.
Es curioso que el oro alquímico se obtuviera siempre a partir de mercurio o plomo. En la tabla periódica de elementos de Mendeleiev del año 1879 que todos hemos estudiado en el colegio, el número atómico del oro es 79, el del mercurio 80, y el del plomo 82, Dicho de otra forma, son vecinos de apartamento.
¿Habían descubierto los alquimistas las tablas de elementos y sus propiedades siglos antes  que Mendeleiev?

Podemos describir perfectamente a Alberto Magno (siglo XIII de nuestra era) como un pionero de la Ciencia moderna. Él escribió y mucho sobre Astronomía y Química. También creía que era una realidad la transmutación alquímica, y llegó a dictar normas y reglas para practicarla, por ejemplo “evitar cuidadosamente la asociación con príncipes y nobles, y cultivar la discreción y el silencio”.

El gran Roger Bacon (¿1214?-1294) no dejó bajo lenguaje cifrado una fórmula para fabricar cobre, que fue descifrada por William Newbold. En la Biblioteca de la Universidad de Pensilvania guardan un matraz con esta etiqueta del 1 de diciembre de 1926: “Esta retorta contiene cobre metálico elaborado según la fórmula secreta de Roger Bacon”.

El insigne doctor Paracelso (1493-1541) descubrió el cinc y fue la primera persona en identificar el hidrógeno. Pero su fama como alquimista fue lo que le dio la inmortalidad, al menor la literaria, y fue tan grande que después de muerto se abrió su tumba en Salzburgo porque se rumoreaba que junto a él se habían enterrado grandes tesoros y saberes alquímicos, aunque nada de esto fue hallado al exhumar el cadáver.

Otra figura clave de la historia de Alquimia es Nicolás Flamel (1330-1418). En su obra Figuras jeroglíficas narra que le fue ofrecido un tomo muy antiguo de Abraham el Judío y que lo compró. Junto a su esposa Pernelle pasaron años estudiando el libro hasta llegar a la conclusión de que era un tratado de Alquimia.
Usando dicho libro, Flamel consiguió el 17 de enero de 1382, a los 52 años, su primera transmutación de media libra de mercurio en plata pura. El 25 de abril lo conseguiría con el oro.
Nicolás Flamel construyó muchos hospitales e iglesias en París gracias al dinero de sus trabajos alquímicos. El mismo lo admite cuando escribe: “En el año 1413, después del transito de mi fiel compañera a la que echaré de menos el resto de mi vida, ella y yo ya habíamos fundado y financiado catorce hospitales en parís, además de tres capillas completamente nuevas, decoradas con costosos regalos y que se benefician con buenas rentas, siete iglesias con numerosas reparaciones hechas a sus cementerios, así como lo que ya habíamos hecho en Boulogne que es apenas menos de lo que hicimos aquí”.

Placa conmemorativa de la casa de Nicolás y Pernelle Flamel en París
Placa conmemorativa de la casa de Nicolás y Pernelle Flamel en París



El libro de Abraham el Judío probablemente no es ficticio, puesto que consta inscrito en el Catalogus librorum philosophicorum hermeticorum, del doctor Pierre Borelli en el año 165, una persona que desde leugo no puede ser calificada como común, ya que en su época ya imaginaba “barcos aéreos con lo que aprender la verdad sobre la pluralidad de mundos”.

Igualmente de espectacular fue el caso del alquimista inglés George Ripley (siglo XV). Elías Ashmole, famoso por su colección legada a la Universidad de Oxford y conocida como Museo Ashmoleano, cita un documento de la isla de Malta según la cual, sir George Ripley hacía una contribución anual de cien mil libras a la Orden de San Juan de Jerusalén, en Rodas, para ayudarles en sus luchas contra los turcos y a favor de los Santos Lugares.

Anteriormente hemos mencionado al Papa Juan XXII al hablar de las prohibiciones contra la Alquimia. Pues resulta que tenía una gran interés por esta ciencia. Tanto es así que escribió un tratado alquímico Ars Transmutatoria, en la que narra como trabajando en Aviñón (Francia) sobre la piedra filosofal, había “fabricado” doscientas barras de oro con un total de cien kilos.
Tras su muerte en el año 1334 se hallaron en el tesoro papal 25 millones de florines cuyo origen nunca pudo ser explicado, especialmente en una época en la que el enfrentamiento entre Aviñón y el Vaticano estaba tan candente y hacía que las rentas fueran tan escasas.

En el Museo Kunsthistorisches de Viena se puede ver una pieza catalogada como un Alchimistisches Medaillon: una medalla oval de 40 cm por 37 cm de tamaño que pesa 7 kilogramos. El tercio superior es de plata, pero los otros dos tercios son de oro puro.

Alchimistisches Medaillon: Oro Alquímico totalmente REAL
Alchimistisches Medaillon: Oro Alquímico totalmente REAL



En el año 1675 se acuñó en el Imperio Austríaco un ducado especial con la imagen del emperador Leopoldo I partiendo de oro alquímico producido por el propio soberano. En el reverso puede leerse: “Con el polvo de Wenzel Seiler fui transformado de estaño en oro”.

La Ciencia moderna puede “transmutar” un trozo de antracita en un diamante de gran valor, pero el proceso es muy caro. El doctor Willar Libby, ganador del premio Nobel, creó diamantes en el año 1969 introduciendo grafito entre dos ingenios nucleares. Anteriormente, en la década de 1940, el doctor Lawrence, de los Estados Unidos, efectuó transmutaciones en una serie de elementos químicos.

En el año 1897 el doctor británico Stephen Emmens, que vivía en la ciudad de Nueva York, declaró que había descubierto el método para transmutar la plata en oro. En un período de poco más de un año, el citado doctor vendió oro por valor de diez mil dólares a la “Assay Office” de Estados Unidos, en Wall Street.
El New York Herald es el testigo de excepción que nos ha legado la prueba con este titular de uno de sus periódicos: “ESTE HOMBRE FABRICA ORO Y LO VENDE AL TESORO DE LOS ESTADOS UNIDOS”. La “Assay Office” admitió que le compraba oro, aunque no podía asegurar que ese oro fuera “fabricado”.

Poniendo los pies en la tierra podemos decir que tiene poca importancia si los alquimistas pudieron transmutar metales y fabricar oro. Lo realmente importante es que creyeron en la IDEA de que un elemento químico podía ser transformado en otro. Hasta la llegada de Curie y Rutherford, la Ciencia oficial había negado tajantemente esa posibilidad.
Una vez más los conocimientos del mundo antiguo superaron y por mucho a los del mundo moderno.

Para acabar esta larga entrada queremos hacer una breve reflexión. Hemos visto en esta entrada algunas de las muchas prohibiciones que hubo contra la Alquimia a lo largo de la Historia.
En nuestros tiempos modernos podemos ver en nuestras carreteras señales que prohíben ir a más de X velocidad, por la sencilla razón de que los automóviles están preparados para ir más rápido; igualmente, en casi todos los edificios públicos hay carteles donde leemos “Prohibido fumar”, eso se debe a que cualquier persona puede entrar en un estanco y comprar un paquete de cigarrillos.

Entonces, ¿por qué hubo “carteles” en los que se ponía Prohibido fabricar oro?


Bibliografía:
La conexión cósmica - Carl Sagan
Alquimia - Titus Burckhardt
Astronaves en la Prehistoria – Peter Kolosimo
El Mago - John Fowles
El Gran Arte de La Alquimia - Jacques Sadoul
El Mensaje Oculto de La Esfinge - Colin Wilson
Enigmas Arqueológicos - Luc Burgin
Enigmas Sin Resolver – Iker Jiménez
La Arqueología Misteriosa - Michel Claude Touchard
Profeta del Pasado - Erich Von Daniken
Shambhala - Andrew Tomas
Stonehenge - Fernand Niel
Enigmas De La Historia - Taylor Jeremy
El retorno de los brujos – L. Pauwels y J. Bergier
Recuerdos del futuro - Erich von Daniken
Dioses, tumbas y sabios – C.W. Ceram

lunes, 28 de marzo de 2016

El Oráculo del I Ching: La Grandeza, la fortuna



El mensaje de la semana a través del I CHING: La Grandeza, la Fortuna (14)

El trigrama superior está representando el Fuego, el brillo, la luz, el calor, lo esclarecedor, comunicativo e inteligente.
Pone fin al hemiciclo Yang.

El trigrama inferior representa el Cielo, lo creativo, lo inspirador, la fortaleza y el poder.
La fuerza del Cielo hace que los planetas se mantengan en sus órbitas y es el centro del hemiciclo Yin.

Una llama en el cielo lo ilumina todo dejándonoslo a la vista.
Claridad y Fuerza se unen en este hexagrama, generando relaciones perdurables en el tiempo.



En la imagen vemos al Sol, la gran bola de fuego dominado el cielo y la tierra con grandeza, mientras un dragón rojo permanece flotando en la escena de fondo anaranjado.

No sé quién dijo una vez, “si no conoces las posibilidades de la grandeza, ¿por qué sueñas con ella?”.

Si lo pensamos detenidamente, tener fortuna, ser grande, conlleva una gran responsabilidad. Porque al fin y al cabo no deja de ser una energía, algo con lo que podemos hacer muchas cosas si nuestro espíritu es grande y elevado o ninguna, si somos tacaños y dejamos que esa energía se pierda o estanque.

Que la vida nos ponga en una situación envidiable, no quita para que también suponga una prueba para nosotros, el hecho de comprobar que somos capaces de mantenernos centrados y trabajando para encontrar el equilibrio en esta nueva situación.

El hecho de tener cierto estatus nos brinda la posibilidad de hacer algo, no sólo para nosotros sino también para otros, para mejorar la vida de aquellos que nos rodean, poder hacer realidad proyectos e ideas, eso sí, librándonos primero de grandes cantidades de egoísmo y avaricia, que es la otra cara de la abundancia.

Sea como sea, lo que nunca debemos perder de vista, es que no importa lo que se nos ponga a nuestro alcance en un momento determinado, nada nos pertenece, todo es prestado para desarrollar nuestra existencia y al final de  nuestra vida  tenemos que desprendernos de ello.

Venimos al mundo desnudos y sin posesiones y cuando lo dejamos no nos llevamos nada, no hemos sido dueños de nada, ni siquiera del tiempo de nuestra vida, todo ha sido un préstamo.

viernes, 18 de marzo de 2016

El Tarot de París



Os acercamos hoy una baraja muy antigua que es casi imposible encontrar. Podríamos decir que es casi de museo. Una de las cosas que más distinguen al Tarot de París es que sigue su propio sistema, es decir, no sigue las pautas de los tarots lombardos, pero tampoco las del que posteriormente fue conocido como Tarot de Marsella.

Según nuestros datos, la única posibilidad de ver este mazo de Tarot “in situ” es acercarse a la Galería de Grabados de la Biblioteca Nacional de París. Este mazo fue creado a principios del siglo XVII, y consta de 78 arcanos.
Cada uno de ellos fue estampado mediante xilografía, y con un estilo muy burdo, pero no por ello carente de interés. Estamos hablando del Tarot completo más antiguo que ha llegado hasta los tiempos modernos.


Láminas del Tarot de París
Láminas del Tarot de París



A pesar de que en aquella época la mentalidad francesa fuera más abierta a la que incluso hoy en día podemos observar a nuestro alrededor, las peripecias que ha sufrido este mazo de Tarot a lo largo de su historia son muchas.

Al poco de ser impreso, el nombre del fabricante fue borrado de la madera en la que se creó, quedando así ignoto el nombre de su creador, aunque este mismo hecho sirvió para acrecentar el misterio que lo rodea.
Este autor, al alejarse de “la senda habitual” creó figuras con muchos detalles inéditos, y en algunos casos hasta desconcertantes para los grandes estudiosos de este apasionante tema.

El arcano I el Mago, en el original llamado Le Bateleur, está realizando el típico truco del trilero con la pelotita y el vaso ante un hombre bien vestido y un juglar, ambos representativos de sendos estilos de vida en la época medieval.
Bajo la mesa de juego se puede ver a un mono rascando el lomo de un perro.

Otro detalle incongruente se encuentra en el arcano V, Le Pape o el Papa. A los pies del personaje central podemos ver una esfinge pequeña de senos muy generosos.

Uno de los arcanos más “incómodos” es el de los Enamorados, L’Amoreus, donde podemos ver a una joven tocando los atributos viriles de un hombre, a la vez que en la parte superior el correspondiente cupido lanza la flecha del amor y la concupiscencia.
Dada la época, una escena tan libertina es realmente extraña.

El Arcano número VII, Le Chariot o El Carro, nos presenta a un guerrero triunfante coronado con laurel en un carro cuyos “caballos” son dos aves extrañas, puede que grullas o flamencos, que son azuzados mediante una fusta por el conductor.

La Foudre lleva el número XVI, la actual Torre hendida por el rayo (usando el hermoso título de la novela de Fernando Arrabal), pero en este mazo de Tarot no hay ni torre, no rayo. Lo que vemos es una escena del averno en la que un diablo toca el tambor con un mazo mientras que unos condenados están a punto de ser devorados por una gigantesca boca de la que salen lenguas de fuego.
La imagen recuerda muy poderosamente a la fascinante pintura El Jardín de las Delicias, de El Bosco.

El arcano XVIII, La Lune o la Luna, vuelve una vez más a cambiar el derrotero habitual de los Tarots. En este caso vemos a un hombre tocando el arpa bajo la ventana de la mujer amada, que parece estar desnuda, todo ello bajo la sonrisa benevolente del astro nocturno.

Otro arcano que cambia totalmente el significado y representación lo encontramos con Le Soleil o El Sol, número XIX, en la que aparece una mujer peinándose mientras un mono sujeta un espejo delante de ella para ayudarla en el proceso. Ya no hay gemelos en la representación, que ha pasado a ser una clara alegoría de la vanidad.



Antes de dar unos pocos detalles de los arcanos menores, queremos mencionar otro punto muy característico de este mazo de Tarot.
Tanto los arcanos mayores como los menores aparecen dentro de marcos rectangulares que están a su vez formado por una serie de cuadrados pequeños blancos y negros (ajedrezado). Éste es uno de los elementos característicos de los mazos de … ¡Italia!, no de Francia.

También italiana es la costumbre de incluir unas siglas (por ejemplo C6 para el 6 de copas) que distingan a cada carta cuando se vayan a usar como juego de mesa. Actualmente podemos ver a sus herederas en los bordes de las cartas de póker. 


Siglas de los Arcanos Menores del Tarot de París
Siglas de los Arcanos Menores del Tarot de París



Curiosamente el palo de espadas está marcado con la letra S (del italiano Spade) y no con la E (del francés Epées).
Igualmente las sotas no están marcadas con la letra V (Valet en francés), sino con la letra F (Fante en italiano).

Los ases llevan representaciones de animales, algo usual en la época, pero los que aparecen en este Tarot, son los mismos de los mazos de Alemania.
También alemana es la forma y colocación dentro de la imagen de las espadas, aunque esto mismo se puede encontrar en un modelo español del siglo XV.

Otra curiosidad de este Tarot, todo él lleno de ellas, es que todas las copas que aparecen son distintas entre sí, no hay dos iguales.
También distintos unos de otros son los escudos nobiliarios franceses e italianos que se encuentran en todos los arcanos del palo de oros, y que no siguen ninguna secuencia lógica, ni temporal, ni geográfica de tipo alguno.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Innovaciones "modernas" en la Antigüedad



Mundo moderno y Sabiduría antigua. Parte 6.


En las épocas primitivas nuestros antepasados tenían casi los mismos problemas que hoy en día, y los resolvían casi igual.
En la antigua Roma, en algunas calles importantes, se cambiaba la dirección del tráfico durante las horas punta.
En la ciudad de Pompeya, conservada tan bien hasta nuestros días gracias a la erupción del Vesubio, había gesticulantes policías de tráfico para solucionar los problemas de la congestión.
Hace más de 2.500 años, en Babilonia ya había rótulos para los nombres de las calles, como, por ejemplo, Calle que ningún enemigo puede pisar.
En la capital de Asiria, Nínive, se podía leer este cartel: “Prohibición de aparcamiento: Carretera Real – Prohibido obstruirla”. Estas señales eran mucho más eficaces que las modernas, dado que en lugar de una multa de dinero, el conductor del carro recibía una sentencia de muerte.
La antigua ciudad de Antioquía posee el honor de tener la primera calle iluminada de la Historia.
Los aztecas mantenían permanentemente un listón coloreado en la calle pavimentada para dividir el tráfico en dos líneas. En la actualidad hemos sustituido ese listón por líneas pintadas en el suelo.

Herón, un ingeniero de Alejandría, construyó una máquina de vapor que implicaba tanto la base primigenia de la turbina como de la propulsión a chorro. También inventó una especie de cuentakilómetros que medía la distancia recorrida por un vehículo.

Ruinas de la antigua ciudad de Mohenjo Daro
Ruinas de la antigua ciudad de Mohenjo Daro


Las excavaciones de Mohenjo Daro, Harappa y Kalibanga, en Pakistán y la India, pusieron de manifiesto que hace 4.500 años se usó un sistema de planificación urbanística. Las calles de estas ciudades eran rectas, y los bloques de viviendas, rectangulares. Asimismo tenían un suministro de agua y un sistema de desagüe muy bien organizados. Si comparamos esto con las ciudades europeas de la Edad Media, en las que tan fácil fue que se extendiera la Peste Negra, no podemos menos que ponernos colorados de la vergüenza.
Los ladrillos usados en las ciudades antes mencionadas estaban cocidos al fuego. Tal era su solidez que siglos después los ocupantes británicos los utilizaron para la construcción del tendido del ferrocarril en la línea Karachi-Lahore.
Estos ladrillos siguen aún fabricándose en el área de Mohenjo Daro en base a los ejemplos encontrados en las ruinas, lo cuál demuestra que la tecnología en la India había alcanzado una cúspide hace siglos y que, por ignotos motivos, no progresó posteriormente, sino que se limitaron a la imitación de viejas técnicas.

La calefacción central o por medio de agua caliente fue “inventada” a principios del siglo XVII por Bonnemain, y luego perfeccionada por Duvoir.
Resulta que 4.000 años antes, los magnates coreanos tenían habitaciones primaverales calentadas con aire caliente que circulaba por tuberías en el subsuelo.
Los antiguos romanos también tenían un sistema de calefacción similar.
Pero durante la Edad Media todo esto ya estaba olvidado, y los ciudadanos europeos tuvieron que resignarse a temblar de frío durante muchos siglos.

En las ruinas de la ciudad prehistórica de Catal Huyuk, en la actual Turquía, que tiene una antigüedad de 8.500 años, se han hallado trozos de alfombras de una calidad tan alta, que incluso aventajan a las más hermosas que se tejen en la actualidad.

En el Museo Británico se puede ver la cabeza de la hermosa reina sumeria  Shub-ad, y demuestra que aquella época no eran tan distintos a nosotros. La joven lleva una peluca sorprendentemente moderna, amplios pendientes y un collar. Esta afortunada reina usaba cosméticos, pelucas y joyas caras. Murió en un suicidio ritual en el año 2900 antes de J.C., aproximadamente 2.150 años antes de que Moisés empezara sus escritos.


Joyería Egipcia
Joyería Egipcia


En el antiguo Egipto, el nivel de calidad de la joyería, al igual que el de la arquitectura, fue superior en los períodos primitivos. Los anillos, collares, pendientes, coronas y diademas de la V-XII dinastía que se pueden visitar en el Museo de El Cairo y en el Museo Metropolitano de Nueva York, están más perfectamente acabados y son más hermosos que los de dinastías posteriores. Aún no hay acuerdo con respecto al motivo de este hecho.
Por extraño que pueda parecer, los estratos inferiores de Mohenjo Daro muestran instrumentos de calidad superior y una joyería más refinada que los de las capas superiores.

Es poco conocido que el Canal de Suez no es realmente una idea moderna. Su construcción fue comenzada durante el reinado del faraón Necho (609-593 antes de J.C.) y completada por el conquistador persa Darío después de la muerte de aquél. Con los siglos las arenas de Arabia obstruyeron el canal.
Pero los árabes lo dragaron y lo abrieron a la navegación en el siglo VII de nuestra era, aunque debido a la ausencia de labores de mantenimiento, pronto fue bloqueado otra vez por la arenas.
Hubo que esperar hasta el año 1869 para reabrir las comunicaciones entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo. Dos años después, el día de Nochebuena fue estrenada la famosa ópera Aida, de Giuseppe Verdi, para conmemorar este gran logro de la ingeniería moderna.

También en el campo de la navegación encontramos una serie de datos interesantes. Dos naves de la antigua Roma fueron halladas en 1920 en el fondo del lago Nemi, en Italia, y fueron restauradas entre los años 1927 y 1932. Podemos decir que eran el LUJO en un buque de línea actual. Los barcos eran grandes y amplios y tenían cuatro líneas de remeros. Podían dar acomodación a 120 pasajeros en 30 camarotes, con cuatro literas en cada uno. Había además departamentos para el equipaje. Los navíos estaban ricamente decorados: suelos de mosaico que describían escenas de la Ilíada, paredes con paneles de madera de ciprés y pinturas que adornaban la sala de estar y la biblioteca. Había también un reloj de sol en el techo para que los pasajeros pudieran saber la hora. Se cree que una pequeña orquesta amenizaba a los ricos patricios en el salón. ¿Alguien más se acuerda del Titanic con estas descripciones?
A popa había un restaurante y su cocina. Se servía pan recién cocido en los desayunos, y los menús de las comidas podían compararse, en lo que respecta a su suculencia, con la decoración del comedor. Tenían cacerolas de cobre para el agua caliente de los baños, cañerías y grifos de bronce. ¡Siglos después Colón o Magallanes tuvieron que hacer sus singladuras en condiciones mucho peores!
El destino, con sus extraños caprichos, quiso que estos barcos fueran totalmente destruidos no por Cartago, sino por los bombarderos alemanes a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Según antiguas crónicas chinas, el erudito budista Fa-hien regresó desde la India en torno al año 500 de nuestra era. Navegó desde Ceilán (actual Sri Lanka) hasta Java, y luego al norte de China cruzando el mar de China. En ese buque viajaban doscientos pasajeros con su equipaje, y era más grande que los barcos con los que Vasco de Gama cruzó el océano Índico mil años después.

Ha quedado constancia en un documento llamado “Fusang”, que forma parte de los anales del Imperio Chino, la historia de los viajes a tierras lejanas que hizo el sacerdote budista Hoei-shin allá por el año 499 de nuestra era. Describe cómo cruzó el océano Pacífico y llegó un país que, de acuerdo a la Geografía, debería estar en América Central.

La primera carta de navegación y el primer barco fueron construidos por los sumerios en torno al 4.000 antes de J.C.
Hubo que esperar hasta el 1.802 después de J.C. para el siguiente gran salto en los medios de transporte al inventarse el barco de vapor. En 1.825 llegó el tren.
Esta aceleración en la tecnología llegó a la cúspide en 1.903 con la invención del aeroplano y luego en 1.961 con la primera nave espacial tripulada.

La Gran Muralla de China es el muro más largo jamás construido. Fue levantada por tres millones de obreros en 37 años, y eso ocurrió hace unos 22 siglos. Tiene 2.414 kilómetros y un altura de entre 6 y 15 metros. Es lo bastante ancho para permitir una línea de vehículos en cada dirección.

Gran Muralla China
Gran Muralla China. Foto de National Geographic www.nationalgeographic.com.es



En el año 3.100 antes de J.C., el rey Menes de Egipto concibió un plan de ingeniería para desviar el curso del río Nilo y poder así construir su capital, Menfis.

De acuerdo a los restos arqueológicos, hace 4.000 años eran corrientes los baños privados en la ciudad de Cnosos, en Creta, con un sistema central de desagüe y cañerías de cerámica. Hace sólo 200 años estos objetos brillaban por su ausencia en las ciudades “modernas”.
Las habitaciones del palacio del rey Minos estaban ventiladas por chimeneas de aire (léase aire condicionado). Este palacio no era sólo “moderno”, sino que también era tan grande como el actual palacio de Buckingham.

En Chan Chan, capital del Imperio Chimú, en Sudamérica, que floreció allá por los siglos XI a XV, se descubrieron cañerías para el agua caliente y el agua fría en baños decorados con azulejos. Esto no existía en Europa en tiempos de Ricardo Corazón de León o Juana de Arco.

En las cuevas de Ajanta, cerca de Bombay (India) hay unas pinturas que son muy admiradas por turistas tanto indios como extranjeros. Cuando la luz eléctrica las ilumina, carecen de perspectiva, pero cuando el guía apaga las luces, las figuras de las paredes parecen volverse tridimensionales. El antiguo artista empleó inteligentemente pinturas luminosas cuyo secreto se ha perdido para siempre.

Cuevas de Ajanta
Cuevas de Ajanta


Ninguna raza ha construido nunca 5.000 kilómetros de carretera, pero sí lo hicieron los habitantes de Perú, que cruzaron cañones y perforaron montañas con túneles que aún se utilizan a día de hoy.

Una de las siete maravillas del mundo antiguo fue el Faro de Alejandría, de 135 metros de altura, situado en la isla de Pharos (de donde toma el nombre) y totalmente construido en mármol blanco.  En la parte alta había un espejo movible que por la noche proyectaba la luz creada por un fuego hasta una distancia de 400 kilómetros. Dejó de existir en el año 1.326 de nuestra era cuando un terremoto lo destruyó.



Bibliografía:
La conexión cósmica - Carl Sagan
Alquimia - Titus Burckhardt
Astronaves en la Prehistoria – Peter Kolosimo
El Mago - John Fowles
El Gran Arte de La Alquimia - Jacques Sadoul
El Mensaje Oculto de La Esfinge - Colin Wilson
Enigmas Arqueológicos - Luc Burgin
Enigmas Sin Resolver – Iker Jiménez
La Arqueología Misteriosa - Michel Claude Touchard
Profeta del Pasado - Erich Von Daniken
Shambhala - Andrew Tomas
Stonehenge - Fernand Niel
Enigmas De La Historia - Taylor Jeremy
El retorno de los brujos – L. Pauwels y J. Bergier
Recuerdos del futuro - Erich von Daniken
Dioses, tumbas y sabios – C.W. Ceram