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viernes, 30 de octubre de 2015

Una historia de brujas para Halloween




En España, no sólo hubo brujas en Zugarramurdi, también en otros pueblos, pero sí son las más conocidas por la película y por el juicio que hizo contra ellas la Inquisición.



Bruja


El inquisidor encargado de ese caso, Alonso de Salazar y Frías nacido en Burgos, participó en el tribunal de la Inquisición española que se celebró en Logroño y que juzgó el caso de las brujas de Zugarramurdi y Urdax, localidades navarras, en 1610, caso que se había iniciado debido a que un tal María de Ximildegui  dijo que había participado en ciertas actividades junto con otras personas de Zugarramurdi. Unos acusados asumieron los hechos y acusaron a su vez a otros; las coincidencias de los testimonios  fue lo que acabó por convencer al tribunal de la Inquisición.

En Junio de ese año, los inquisidores acuerdan declarar  culpables a veintinueve de los acusados.

Alonso de Salazar fue quien se encargó de recorrer poblaciones del norte de España para recopilar datos sobre la posible existencia de brujas de primera mano, no haciendo caso a denuncias de terceros porque desconocía cuales eran sus intenciones.
Finalmente votó en contra de la condena a la hoguera a María de Arburu por falta de pruebas, a pesar de que no pudo estar en los interrogatorios a los principales acusados por haberse incorporado un mes más tarde.

Después de la celebración del juicio en 1611 perdonaron a dieciocho supuestos brujos y brujas, a seis los quemaron vivos y cinco en efigie, es decir un muñeco de forma humana en su representación.
Alonso de Salazar se atrevió a decir que mucho de lo que se juzgaba como brujería era fruto de la ignorancia y la superstición que poseían los propios inquisidores.
Se puede decir que fue en cierto modo un abogado de supuestas brujas y brujos.
 

Esto nos sirve como introducción para contar lo que sigue ahora.

Cernégula es un pueblo de la zona norte del Alfoz de Burgos.
De este pueblo cuenta la leyenda que todos los sábados las brujas cántabras, que eran las de las montañas del norte burgalés y Santander, se reunían en una de las lagunas de Cernégula a celebrar sus aquelarres con el diablo, entorno a un espino que crecía en el pueblo.

Lo primero que nos llama la a tención es la orografía de los alrededores.
Se encuentra en un valle, en una zona que destaca por su color rojo y antiguamente por sus pedregales.
La rodean montañas tan peculiares como el gran sinclinal de Peña Ulaña donde se encuentra la garganta el Portillo del Infierno, antiguamente único paso para acceder a Cernégula desde esa parte de la provincia (con localidades que todavía conservan el apellido “puerta” como Villanueva de Puerta), la Sierra de Tesla, los Montes de Oca, la Mesa de Oña perteneciente a los Montes Obarenes, o el Cerro de la Muela, donde encontramos a Frías.

Mapa de Cernégula
Mapa con la orografía de la zona extraído de GoogleMaps


No hemos encontrado información fehaciente sobre esta leyenda, no hay nada escrito al respecto, ni se conocen testimonios reales de nadie del pueblo de aquella época, por lo que hemos consultado con la Biblioteca Nacional de España, y en una publicación de 1929, en la Revista Estampa, sí que aparece un artículo haciendo referencia a una investigación que hicieron por la época pero que arrojó pocas luces debido a la falta de apertura de los lugareños, indicando ellos mismos que todo eran habladurías y que nunca habían visto ninguna bruja ni ningún rastro de esta actividad.

En una entrevista que se hizo al párroco por esas fechas, dijo:
-“No les gusta que se mencione… No puedo decir nada”
Como si a esas alturas de 1929 todavía tuvieran miedo a verse envueltos en juicios por hechicerías.

Este pueblo tuvo su juicio a principios del siglo XVI, cuando se castigaron a tantos/as en Navarra y la Rioja, tierras clásicas, según dice Menéndez Pelayo.
Si no fue tan ruidoso como el de las brujas navarras, sí que consiguió al menos que se extendiera tanto como para incluirla  en la de las montañas de Santander.

*(Fragmento extraído de la Revista Estampa de 1929, del artículo de Eduardo de Ontañón, titulado “El pueblo de las brujas” de la sección “Tierras de Castilla”). Biblioteca Nacional de España.


“La leyenda montañesa atribuía a las brujas que los sábados iban Cernégula (Burgos) a la jila*, y después de chupar el aceite de las lámparas de las animucas*, entraban en las casas montadas en las garias* y salían por las chimeneas, dejando allí la enquina*, dice García Lomas en su “Estudio del dialecto popular montañés”.

Estas brujas de Cernégula no eran, según se deduce, más que joviales.
- “Se reunían junto a la charca, montadas en sus escobas; así se lo oí a mí abuelo”—me dice un viejo que vivió en el pueblo.

Junto a la charca o “alrededor de un espino que hay en el páramo”, conseguimos que nos diga el cura.
No hay mucha seguridad en el sitio donde se celebraban los aquelarres.

Según la autorizada opinión de otro hombre de Cernégula, que ahora vive lejos del pueblo, el origen de todo esto fue obra de los arrieros.
-“De los arrieros, sí, de los arrieros… Cuando paraban en el pueblo, se entretenían en ir a los hornos donde se cuece el pan y hacer renegar a las viejas que estaban allí trabajando... Ellas salían corriendo a pegarles con las jalas; y, claro, como iban desgreñadas y fachosas, dieron en llamarlas brujas.
Versión inocente junto a la del mozo que le escucha y exclama muy decidido;
—“¡Pero si dicen que volaban y todo!”

No podemos decir si la leyenda es sólo eso o fue real, ya que no hay casos documentados. Nos ha llegado de oídas que en la zona de Frías, no podemos concretar nada porque no tenemos datos ni documentación, parece ser que sí que hubo una sentencia inquisitorial, pero no hemos encontrado nada al respecto.

Sea como sea unos pueden pensar que eran viejas que recogían plantas y hacían ungüentos y otros que realizaban oscuros rituales en las noches de luna llena alrededor de un espino. Nunca lo sabremos, el tiempo y el silencio de las gentes hace que las verdaderas informaciones permanezcan dormidas para toda la eternidad.




*Jila: reunión en invierno
*Animucas: representación gráfica de las ánimas del purgatorio
*Garias: apero de labranza en forma de horca metálica
*Enquina: Inquina, aversión, mala voluntad.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Ritos iniciáticos en el Tarot



En un artículo anterior sobre la Divinidad del ser humano mencionábamos que los miembros de determinados grupos secretos tenían sus formas de reconocerse entre ellos.

Para poder formar parte de ellos había que ser iniciado en sus ritos, y de eso vamos a tratar en esta entrada, de cómo en el Tarot se recogen algunos pasos que son comunes a la mayoría de estas iniciaciones.

Antes de nada hay que familiarizarse un poco con la secuencia de arcanos del Tarot. El protagonista de esta historia está reflejado en el arcano 0, El Loco, que en su viaje continuo a través de los arcanos va superando una serie de pruebas y adquiriendo una serie de conocimientos.

En los primeros nueve arcanos vemos mucha realidad material del día a día (Comerciantes, Reyes, Sacerdotes,…), pero a partir del décimo arcano (precisamente la Rueda de la Fortuna), todo esto cambia y nos adentramos en una serie más espiritual y es aquí precisamente donde está oculto a la vista de todos este rito de iniciación.

El primer arcano relacionado es el número XI, La Fuerza. No se refiere a la fuerza física sino a la moral. A la capacidad de dominar los instintos básicos representados por el León, pero se trata de hacerlo sin esfuerzo. Si nos fijamos en la cara de la mujer no hay ningún signo de estrés, ni rudeza.
La mente domina a la materia, y para la iniciación representa el voto de silencio. El hecho de no revelar los secretos a los que se va a tener alcance pase lo que pase.

Después nos encontramos con El Colgado (Arcano XII). El hecho obvio de que esté colgado del pie y no de la cabeza se puede interpretar de variadas formas, pero la principal es que se está refiriendo a un sacrificio voluntariamente aceptado. Al igual que Odín aceptó sacrificarse en el Árbol del Mundo, Yggdrasil a cambio de obtener el conocimiento de las runas. También sacrificó su ojo izquierdo en el pozo de Mimir para así adquirir sabiduría infinita.

Nos está indicando por un lado que debemos ejercitar nuestro libre albedrío y decidir si aceptamos seguir adelante o no, y también que para adquirir algo más, tenemos que renunciar a algo que ya teníamos.
Hay que reflexionar y meditar bien si realmente queremos seguir adelante. Ahora se puede renunciar, más adelante ya no. El aspirante tiene que prepararse internamente para dar el paso adelante que supondrá su ascenso dentro del grupo. En cierta forma y usando una comparación con las artes marciales, se puede decir que empieza el camino interno.

Ahora toca el Arcano XIII, el arcano sin nombre siempre relacionado con La Muerte debido al esqueleto que está representado. Más adelante publicaremos la información correspondiente a la simbología de este arcano tan importante.
Pero en el caso que nos ocupa, no es una muerte real, sino una muerte virtual. Dejas de ser quien eras para poder transformarte en alguien nuevo, al igual que el gusano muere para que la mariposa pueda nacer.

Nos esperan ahora dos trampas muy ingeniosas y al mismo tiempo muy humanas.
En primer lugar tenemos a La Templanza (Arcano XIV). Siempre representado como un ángel y siempre con dos vasijas en sus manos. Por un lado tenemos la preparación del cuerpo muerto, el embalsamamiento de las momias egipcias. Pero al mismo tiempo tenemos la “tentación angélica”. Es decir, se nos tienta con el mensaje de que ya hemos recorrido todo el camino, que ya somos merecedores de la sabiduría y conocimientos que se estaban buscando.

Si el ego humano se deja vencer por esta tentación, malograría todo el proceso, puesto que hay que ejercer la humildad y autocrítica y ser conscientes de que se acaba de empezar a recorrer el camino interno y aún hay mucho por delante. Aceptar el triunfo antes de tiempo y sin merecerlo va en contra de todo lo que significa este rito de iniciación.

Si somos lo bastante humildes para rechazar la tentación angélica, entramos de lleno en la tentación material representada por el arcano XV, El Diablo. Aquí se nos ofrece el reconocimiento material, el éxito, el poder, el sexo,… todo lo que está relacionado con el mundo material y de los sentidos.
Una vez más el aspirante debe eludir lo que esta trampa significa. Hay que mantener el verdadero objetivo en nuestra mente y no dejarnos despistar por cantos de sirenas.


Arcano de la Torre del Tarot de Marsella Camoin Jodorowski


 
Así pues si se han superado las etapas anteriores llegamos a uno de los momentos cumbres de la iniciación que está representada por el arcano XVI, La Torre. En general es uno de los arcanos más desfavorables del Tarot, pero en este caso es todo lo contrario. Para entender bien lo que significa hay que estudiar concienzudamente su simbología.
Partiendo de la base de que la Torre representaría a una persona, la parte superior sería la cabeza. Y es esta parte precisamente la que está levantada para recibir el rayo divino, así representado en la gran mayoría de los mazos de Tarot, es decir, se levanta la tapa que tapona nuestra cabeza para poder así establecer un contacto superior.

Queremos llamar especialmente la atención por la representación de este arcano en el Tarot Español de Fournier. En él, el rayo ha sido sustituido por una hoja de laurel. Esta planta tienes propiedades desinfectantes y hace años se usaban en los guisos para hacer que la comida se mantuviera en buenas condiciones durante más tiempo gracias a sus propiedades.



Arcano de la Torre del Tarot Español de Fournier


El laurel tiene una gran tradición en la historia. Ser “laureado” significa recibir honores y premios. En la antigua Roma se ceñía con una corona de Laurel las sienes de los generales romanos victoriosos. Y antes de eso en la antigua Grecia, el triunfador de los Juegos Olímpicos recibía una corona de laurel, mientras que el segundo clasificado se tenía que contentar con una corona de oro y el tercero con la de plata.


 
Es en esta fase de la Torre donde se reciben los conocimientos que se estaban buscando. El objetivo que se estaba persiguiendo desde un principio y la razón de la iniciación. Pero el proceso no ha terminado.

Históricamente todos los dioses que han muerto y renacido lo hicieron al tercer día, Jesucristo, Osiris, Mitra, Attis, Dionisos, Krishna,… El número tres corresponde al arcano de La Emperatriz y está totalmente relacionado con la vida, la creatividad, el crecimiento.
Y este mismo período de tiempo es el que se observa en el Tarot. Dicho espacio de tres días está reflejado en La Estrella, La Luna y El Sol (arcanos XVII, XVIII y XIX respectivamente). Hay mucho más simbolismo en estos arcanos, pero baste con esto por ahora. En otras entradas hablaremos más profundamente sobre estos arcanos astronómicos.

Después de estos tres días llega el despertar, el renacer representado por el arcano XX, El Juicio. Aquí un ángel del Señor toca la trompeta despertando a los muertos para que afronten el Juicio Final, aunque ése es otro tema. En el Tarot de los Druidas este mismo arcano se llama “El Renacimiento”.





Después de esta iniciación el acólito, ya convertido en un Iniciado está representado por El Mundo, arcano XXI, en el que podemos ver a una persona rodeada por una mandorla de laurel (nuevamente) que significa el triunfo y éxito definitivos, así como el logro de las metas propuestas antes de empezar este Ritual de Iniciación.

Desde un punto de vista occidental, aquí acabaría todo. Pero el Tarot es global, holístico, multidisciplinar. En Occidente creemos en un desarrollo lineal de los acontecimientos, hay un principio, una continuidad y un desenlace con su final correspondiente.
En cambio en Oriente se cree en un desarrollo circular. No hay un principio o un fin. Todo es un conjunto, todos somos Uno, y en base a la Ley del Eterno Retorno, cuando algo llega a su apogeo, le toca empezar de cero otra vez. En la antigua China esto queda plasmado en el símbolo del Yin-Yang.
En Occidente la Historia, así con mayúscula, es muy importante, pero no lo es en Oriente. Aquí nos preocupamos por cuándo nació una persona, cómo se llamaba, qué hizo,…
En Oriente lo que importa es lo que pasó. Sí, hubo un Buda (Siddharta Gautama), pero después de él volverá a haber más. No les importa su nombre o cuándo nació, o quién era su padre. Lo que les importa es la lección, el mensaje que nos transmitió.

Y ese ciclo circular queda reflejado también el Tarot. El Loco en su viaje pasa por el mundo material de los primeros nueve arcanos y al llegar al décimo, la Rueda de la Fortuna le hace dar un giro inesperado llevándole a un nuevo mundo más elevado y espiritual. Al terminar este ciclo, el Loco se ha transformado en la persona de El Mundo.


Mago y Mundo del Tarot de Marsella. Entre la piernas del mago está el mundo. Progresión circular.


Si se observa con detenimiento el primer arcano de la serie con la que se encuentra el Loco en su viaje, que es El Mago, vemos entre sus piernas, como a lo lejos, una planta que tiene la misma forma de la mandorla de laurel que rodea al personaje del Mundo.
Quiere esto decir, que después de haber superado las etapas del viaje iniciático, el protagonista vuelve al mundo real y material para integrarse otra vez en la corriente y empezar un nuevo viaje.
Un nuevo ciclo empieza, una nueva preparación, un nuevo ascenso, más pruebas y más conocimientos. En las artes marciales cuando se consigue el primer cinturón blanco, aún queda mucho camino por delante. Incluso cuando se consigue el cinturón negro, la aventura no ha acabado, llega el primer dan, el segundo dan,…

El camino interno no tiene fin.